La Cita
Disculpen la tardanza, estoy en temporada alta de producción de diseño; pero estoy de vuelta y aquí va un resumen de "la cita".
Fue simplemente espectacular. Me llamó ese día en la tarde para confirmar: - Hola chica, te estoy llamando para confirmar nuestra cita. - Ok, no hay problema. - Pero te acuerdas de lo que te pedí? Necesito que me des tu cel, y te juro que no te voy a llamar para más nada. Confías en mí? - Ok. - Nos vemos en la noche. Besos. - Ciao.
Mientras iba en el trayecto me llamó tres veces: - Por dónde vienes? - Por la mitad del camino. Qué fue, ya estás aburrido y te quieres ir? - No, te espero con ansias. Pero, porque mejor no te bajas y tomas un taxi, yo te lo pago acá. - No, porque me da pena, espérame.
Cuando nos vimos corrió a abrazarme y besarme. Y fueron tan intensos y profundos, como si realmente me amara de verdad. Hasta pena me dio.
- Cómo estás? Te extrañé un mundo.
Y me abrazaba y me besaba más. Al punto de la incomodidad y el desconcierto (por mi parte). Luego me dice:
-Pero qué te pasa? Abrázame, apriétame fuerte. Te extrañé muchísimo.
Y yo con mi cara de antología.
Fuimos a comer helado y charlamos bastante. Nos pusimos al tanto de todo lo que no hablamos en dossemanas, que les resumiré lo más relevante.
- Tú no tienes idea de cuánto te quiero. Que poca suerte la mía de conocerte casada.
- Mira chico, cuándo va a entender que esta situación no es cuestién de lamentarse porque llegaste a mi vida siendo yo una mujer casada; sino que "tú llegaste a mi vida 10 años tarde". Hay muchos prejuicios sociales en ese aspecto, y yo definitivamente no puedo obviarle tan fácilmente.
- Pero eso a mi no me importa. Es más hagamos un trato. Tú preocúpate por "rejuvenecer" 5 años, y yo "envejezco" 5 años. Así estaremos a mano, y compartimos la carga a medias.
-Jajaja. Definitivamente que eso es lo que me encanta de tí, que tienes cada salida.
De repente me toma de la mano y dice:
- Chica si tú supieras cuánto me gusta compartir contigo estos momentos, aunque sean poquitos son tan amenos.
- A mi también me encanta tu compañía. La disfruto mucho
(como en mucho tiempo no había disfrutado estar con alguien). - Es más me gustas tanto, que te puedo juara que si me pides que sea tu amante, me convierto en tu amante. Aunque ese papel no me gusta porque yo soy un hombre muy posesivo en mis relaciones, y me va a dar coraje cada vez que te piense con él.
- Pero porque tienes que usar ese término; yo no quiero que tú seas mi amante, yo simplemente quiero que sigamos siendo amigos. Yo no te puedo ofrecer más y tú tampoco; mejor lo dejamos así.
Después fuimos a caminar por todo lo largo del malecón de la ciudad. Es un lugar bellísimo; por su forma de arco, presenta un contraste divino (para quien esté parado en la parte media) de un lado el área colonial y por el contrario la parte moderna y cosmopolita. Para completar de frente la bahía (un poco descuidada pero hermosa en fin), el mar siempre ha tenido un efecto sereno en mí.
Ha sido la salida más linda que hemos tenido. Seguimos hablando, nos seguimos abrazando y besando, como dos chiquillos. Y luego me dice: - Lo pensaré.
- Pero quiero que esta vez sea diferentes a la primera.
- A ver...
- Quiero que nos desconectemos del mundo. Que te entregues toda, porque yo me voy a dar todo también.
- Cómo así?
- Es que la primera vez fue más bien apuro y nerviosismo. Quiero que esta vez sea diferente por dos cosas. Cosas que serán imposibles para mí; te prometo que te las diré ese día.
- Veremos pues...
- Solo puedo adelantarte que si bien es imposible que podamos amarnos, lo que si podemos es querernos mucho. Yo quiero llegar a viejo, y seguir frecuentándote como mi amiga que eres. Poder encontrarnos, así sea de ancianos, y saludarte y conversar, y reírnos, acordándonos de todas estas locuras que hicimos en nuestra juventud
- Quiero que vayamos tú sabes donde, en nuestra próxima cita.
Aquí me partió el alma, tuve que hacer un esfuerzo bien grande para guardar la compostura, porque de verdad que fueron palabras bien bellas. Y las sentí tan sinceras, nocomo ese poco de mentiras (casi verdaderas) que me han dicho muchos (y que le dicen muchos a otros) para tratar de manipularme (o manipular a los demás).
Al día siguiente le envié un chat que decía lo siguiente:
"Esas cosas simples como las de ayer, son las que me sorprenden. Gracias por esa noche tan espectacular. La Flaca".
Enseguida me llamó, para preguntarme cómo había llegado. Y me dijo que me volvía a llamar cuando planeara otra cita.






eltioantonio dijo
Esta nueva aventura promete mucho, a lo mejor la ilusión se apodera de ti, eso si, ten cuidado que el corazón ciega la razón.
Besos y buena semana santa amiga.
4 Abril 2007 | 11:17 AM