He seguido aceptando invitaciones a tomar un café o un refresco con mi "nuevo amigo". Hemos hablado bastante. Aunque él me ha dicho que soy una persona bastante sincera con los demás, pero menos conmigo misma (cómo así???).
No sé hasta donde quiere llegar este chico, porque me llama casi a diario, y me invita a salir casi a diario también (aunque yo lo esquivo, porque definitivamente eso no puede ser).
Hasta ahora nuestros "encuentros" se han dado en el mismo lugar; pero ya me dijo que mejor la próxima vez me invitaba a otro sitio (la verdad que allí cualquiera nos ve, pero igual en otro lugar nos ven también). Que rabia me da que mi "amantísimo esposo" no me invita es que ni a la tiendita del chino de la esquina. Bueno en este punto estoy jugando a la doble moral porque quisiera que mi esposo me invitara, pero no me niego a que mi amigo lo haga.
El punto es que mi amigo me dice, "según como yo se lo he planteado", que él prefiere seguir siendo mi "amigo" a perder contacto conmigo (porque definitivamente que de cualquiera cosa yo me voy enojando); pero siento que hemos caído en una etapa de coqueteo "disimulado". Y aunque no quiero ni pensar por el momento cómo sería el coqueteo "abierto y descarado", tengo como esa espinita allí que me puya (y me hace pensar que en cualquier momento puedo caer en la tentación) (y ni quiero meter a D's en esto, porque se supone que no debo es que ni pensarlo).